El Colegio Calatrava, líder de la enseñanza precoz en Colombia, forma parte de la red de colegios que usan esta metodología fundados hace casi 30 años por la educadora Magdalena Granés Morales. Nuestra institución ofrece a la niñez y juventud en Colombia una educación de calidad basada en un método eficaz que contribuye al aprendizaje desde una edad temprana y a la formación de habilidades fundamentales para el desarrollo como la lecto-escritura, el cálculo y el razonamiento matemático, la interpretación de instrumentos musicales, la capacidad comunicativa, el dominio de un idioma extranjero y la práctica de deportes, respetando los ritmos de aprendizaje y narrativa que son particulares y diferentes en cada niño y joven. Para potenciar los talentos individuales de cada alumno el colegio ha desarrollado un programa muy variado tanto en el currículo como en las actividades de la Escuela de Talentos. |
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"La red neuronal del recién nacido es
incipiente y a medida que se ejercitan las diferentes actividades cerebrales,
esta termina de construirse en un proceso que se inicia desde los primeros días
de vida, transformando la información en conocimiento y saber". El colegio Calatrava - Cepav ha nacido como resultado y experiencia de la red de centros de enseñanza precoz fundada por la educadora Magdalena Morales Sarmiento en Montería. Magdalena inició su labor educadora desde los 14 años, cuando enseñaba a leer a invidentes y sordos, lo que le llevo a representar a Colombia en el Congreso Mundial de Líderes Scouts en Cuernavaca, México, en 1968, donde su ponencia sobre enseñanza de niños con dificultades de aprendizaje alcanzó la medalla de excelencia. En 1969 fundó en Bogotá el primer centro de enseñanza para niños con dificultades de aprendizaje en un trolebús que le fue concedido por la Alcaldía de Bogotá, donde inició su primera empresa educadora, interrumpida por sus estudios de física en Berkeley y reiniciada de manera mucho más sistemática en Montería en abril de 1979 donde fundó el primer centro de enseñanza precoz en Colombia, del cual se ha desprendido una red de centros similares fundados por consagrados educadores en 16 ciudades del país. En 1989, Magdalena contribuye a fundar el Cepap y en 1994 el Liceo Valderrama, que por dificultades administrativas se liquidaron, dejando, sin embargo, importantes lecciones para el desarrollo del método de aprendizaje precoz que había diseñado y puesto en práctica Magdalena. Este método ha sido reconocido por los principales centros de investigación educativa en todo el país y por educadores e instituciones extranjeras como un método eficaz que contribuye al aprendizaje temprano y enriquece la labor pedagógica. En su ponencia ante el Foro Internacional Primera Infancia y Desarrollo, Magdalena resumía su experiencia: " Hace 28 años, cuando recién regrese a Bogotá de mis estudios en el exterior, leyendo algo de la vida y obra de pedagogos como María Montessori, Vygotski, Ibuka, Berry Brazelton, Cayan Moore, Gastón Mialaret, Louse School, Rachel Cohen, Glenn Doman y en artículos de otros estudiosos del desarrollo vestibular como Lewis Lipstt y el médico Jules Shaw, me propuse cinco tareas que para mí eran un enorme desafío por mi inexperiencia: enseñar a leer, escribir, calcular, jugar ajedrez e interpretar un instrumento musical a mis tres primeras hijas quienes lograron aprender a leer y escribir antes de los cuatro años de edad; culminaron su bachillerato antes de los trece años; terminaron su pregrado universitario antes de los 18 años y realizaron postgrados en el exterior antes de los 21 años. Después de experimentar con mis tres hijas, hace 25 años me fui para Montería donde fundé el primer centro de enseñanza precoz en Colombia y allí nacieron mis dos hijos menores. Con el mismo método de enseñanza, elaboré la primera cartilla "Mi primer libro de lectura" para niños de 6 a 24 meses y "Mi alegría de aprender" para niños de 25 a 36 meses que, por necesidades de la región, se publicaron en dos versiones: una para los niños campesinos y otra para los niños urbanos. Además elaboré las cartillas de caligrafía que permitieron el aprendizaje de la escritura cursiva a una edad temprana y la detección y corrección de problemas de grafismo, derivados de dislexia y lateralidad. Después de preparar este material el resultado fue que mis hijos menores y sus compañeritos alcanzaron a leer y escribir, culminaron su bachillerato y su pregrado universitario a las mismas edades antes mencionadas, lo que me enseño que no se trataba de una genialidad especial de mis hijos o sus compañeros sino de una ventaja del método de enseñanza precoz aplicado a cerebros comunes y corrientes: en realidad, el cerebro del niño esta en posibilidad de aprender intensivamente desde antes del nacimiento hasta los 4 o 5 años de edad, de una manera sorprendente, y después de esta edad el cerebro va perdiendo progresivamente su plasticidad. Durante los 10 primeros años de trabajo, el método fue asimilando reajustes, correcciones y experiencias en diferentes ciudades del país. En cada uno de los centros de la red el método ha adquirido connotaciones especificas, pero los aspectos generales se han mantenido y desarrollado con independencia de las diferencias culturales y regionales. Egresados de los centros de enseñanza precoz han logrado destacarse por su alto desempeño académico y humano, obteniendo medallas de oro y plata en las olimpiadas internacionales de matemáticas, física y ciencias naturales en España, Francia, Uruguay, Canadá y Japón , logrando becas en universidades nacionales y extranjeras y, además, se han destacado en ajedrez y han establecido records mundiales en natación y patinaje. Debido a estos logros, periodistas de Canadá, Francia y Estados Unidos y del programa televisivo "Séptimo día", 1998, han realizado entrevistas y filmaciones con alumnos y profesores del centro educativo que yo dirijo. La revista Semana, en marzo de 1983, interesada entonces en mi método de enseñanza precoz, me entrevistó en Montería y publicó el artículo "Superbebes en un rincón de Colombia", en el cual mostraba algunos de los resultados que alcanzamos en esa ciudad de la Costa Atlántica colombiana. Hoy, mis hijos y varios de los exalumnos ya profesionales, se encuentran enseñando e investigando, cada cual en su área de ingeniería, física, matemáticas, antropología, medicina y odontopediatría, en la formación de los niños del Colegio Calatrava - enseñanza precoz alegría de vivir. Esta es la única institución en Bogotá que utiliza nuestro método de estimulación temprana y enseñanza precoz y los textos correspondientes que he desarrollado durante casi tres decenios. Para nosotros es extraordinario saber que nuestros niños de años antes han ganado becas o distinciones, ingresan a las universidades más exigentes del país antes de los quince años y han culminado postgrados en el exterior. Una de las experiencias más invaluables de nuestro trabajo es aquella que nos ha hecho profundizar en el método y particularizarlo porque cada persona es única y el método debe aplicarse sobre la base de esta diferenciación personal. En cada ser humano encontramos un fuerte componente individual y, a la vez, otro componente colectivo, genérico. Así como cada persona tiene su huella, cada uno posee un ritmo de aprendizaje diferente. De Jacob Bronowski hemos aprendido que "El hombre es único no por su obra científica, es único no por su obra artística, sino porque tanto la ciencia como el arte son expresiones de su prodigiosa plasticidad mental", "el cerebro y el niño son el punto de partida de la plasticidad del comportamiento humano". La historia del Colegio Calatrava ha ingresado ahora en un nuevo periodo de desarrollo que unifica todo el currículo desde el pre-escolar hasta la educación media en unas instalaciones cuya amplitud y disposición ofrecen a toda la comunidad un ámbito en el cual pueden realizar sus actividades cotidianas con la dedicación, la creatividad y el espíritu de convivencia y aprendizaje recíproco que nos caracteriza. |
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